DI NO A LA DISCRIMINACIÓN

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En México, las personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) representan 0.05% de la población. Este grupo social enfrenta una situación de discriminación estructural derivada de su estado de salud, situación caracterizada por la vulneración o negación sistemática de diversos derechos.

Dicha negación responde a la presencia de estereotipos y prejuicios sobre el VIH o sobre el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). La población tiende a considerar que el virus es de fácil trasmisión y que su propagación es sólo responsabilidad de quienes lo portan, en lugar de asumirla como una problemática social y de salud pública que el Estado debe prevenir y atender mediante políticas públicas.

Lo anterior ha llevado a que, a lo largo de los últimos años, los grupos especialmente vulnerables a adquirir el VIH y desarrollar SIDA (las personas que se dedican al trabajo sexual, las personas transexuales, los hombres que tienen sexo con hombres) hayan sido excluidos, discriminados, marginados y estigmatizados en los ámbitos público y privado.